Dios dibujó sus ojos, los más hermosos de cualquier ser humano. Trazó sus labios y los esculpió con la más grande perfección. Modeló las orejas y puso en sus oídos una delicadeza tal, que le permita oír las notas más sublimes. Cuando modeló su garganta con los trazos más suaves, puso en sus cuerdas vocales todas las posibilidades para emitir notas infinitas, hasta las nunca existentes en la historia de la humanidad. Completó su rostro con líneas perfectas, dándole a sus rasgos la expresividad más dulce, en un rostro precioso y viril. Cuando diseñó su cuerpo, allí colocó un cerebro privilegiado, un corazón fuerte y amoroso, una inteligencia superior. Cuando completó su trabajo, dándole un carácter, una forma de ser, de hablar, de andar, de bailar, de amar, sólo quería que ese ser fuera perfecto. Entonces, con el don del verbo, solamente dijo: "Hágase un Ángel cuyas alas sean la música y el canto." Y nació Dimash.
Ivalopano