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miércoles, 10 de noviembre de 2021

Barrio Peñarol y el ser ferroviario (año 2010)

 

 

Barrio Peñarol. Un lugar con identidad ferroviaria. Con un origen de trabajo y esfuerzo. El ferrocarril y sus talleres, son el sello de presentación, la carta de identidad del barrio.

 Después de una época de crecimiento, la empresa de ferrocarriles estatal ha ido decayendo año a año, viendo pasar, no obstante, muchas generaciones de funcionarios que hemos aprendido a quererla.

En el sacrificio y el esfuerzo, sin inversiones del Estado, siempre subsidiado, el ferrocarril uruguayo es el hijo pobre y mal vestido de la familia. Sus trabajadores, también nos hemos mimetizado con esta forma de subsistir: "como se pueda y con lo que haya". Hoy en el siglo xxi, (año 2010), está tambaleante y harapiento. Nosotros, serios y con los puños cerrados, hacemos fuerza para que no se nos caiga a pedazos. Viajamos en un coche motor del año 1930, sin calefacción y con entradas al taller, para reparación, casi a diario. Un taller de fines del siglo xix que trabaja con herramientas de aquella época; que no se ha modernizado ni actualizado. El ingenio de los funcionarios hace que, aún hoy, esté sobre las vías, remendado, sosteniendo sus ventanillas, a veces, con un trozo de alambre. El tapizado de los asientos está lleno de parches. ¡Noble esfuerzo! ¡Y hay gente que se atreve a decir que los ferroviarios «no le ponemos el hombro» a la empresa! Otros, creen que, porque plantean proyectos de «renovación», sin sustento ni inversión, son ferroviarios.

Ser ferroviario encierra mucho más que trabajar transitoriamente en el ferrocarril; mucho más que inventar un proyecto ficticio e irrealizable, mientras se gastan buenos miles en pagar una consultoría, sabiendo de antemano, que no habrá dinero para la inversión necesaria; mucho más que la teoría hipócrita, que sabe desde el comienzo, que sólo creará textos y números que quedarán en un cajón, sin sentido y sin futuro

Ser ferroviario significa identidad, solidaridad, compañerismo, más allá del lugar de trabajo; humildad y esfuerzo cotidiano. 

La vida del ferroviario es simple y sencilla como el tren descolorido y ruidoso que corre sobre los rieles, aguantando las críticas de los que tienen todas las soluciones, pero, sin embargo, seguimos igual.

Ivalopano

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